[Footnote 2: #las cuatro verdades del barquero:# a stereotyped phrase for speaking with great frankness; what the particular four truths were, and who the particular boatman was, are facts long forgotten.]

ANTONIO. Vaya usted … con dos mil de a caballo.[1] (Cuando Juana ha desaparecido.) ¿Quién resiste a una mujer así? (Andando por la escena como procurando tranquilizarse.) Por más cachaza que uno tenga….[2] (Juana sale por la puerta del foro con paso acelerado, coge una silla y la deja caer de golpe cerca de Antonio.)

JUANA. Siéntese usted.

ANTONIO. ¿Para qué?

JUANA. ¿No espera usted a Miguelito? Pues espérelo usted sentado. (Vase por el foro.)

ANTONIO. Dios me valga. Hay que tomar una resolución. ¡Cuando ella vuelva a echarme la vista encima!…[3]

JUANA. Creo haberle manifestado a usted que Miguel no vendrá. ¡Y no vendrá! (Asomándose a la puerta del foro. Vuelve a irse en seguida.)

ANTONIO. ¡Qué furia! Se ha propuesto acabar conmigo. Estoy rendido…, atolondrado….

JUANA (presentándose otra vez en la puerta del foro). ¿Sabe usted lo que le digo?

ANTONIO. ¡Ave María purísima!