En el caso de las Chroniques de Cybérie, pudimos lanzar y mantener una fórmula a causa de los costos relativamente bajos de instalación en este medio. Sin embargo, todo dependerá de la amplidud del fenómeno llamado "convergencia" de los medias y de una posible alza de los costos de producción si tenemos que ofrecer audio y video para mantenernos competitivos. Si es el caso, tendremos que pensar en alianzas estratégicas, un poco como la que nos relaciona con el grupo Ringier et que permitió la "reactivación" de las Chroniques después de seis meses de "puesta en espera". Pero cualquiera que sea el grado de convergencia, creo que siempre habrá un lugar para "lo escrito", y también para los análisis aprofundizados de los grandes problemas.
*Entrevista del 6 de agosto de 1999 (entrevista original en francés)
= ¿Tiene Ud. cosas que añadir a nuestra primera entrevista? Nuevas realizaciones, nuevos proyectos, nuevas ideas…
Proyectos y realizaciones, no, no exactamente. Nuevas ideas, sí, pero está todavía en gestación.
= ¿Qué piensa Ud. de los debates con respecto a los derechos de autor en la Red?
¿Cuáles soluciones prácticas sugeriría?
Es un problema amplio.
Hay primero los derechos de autor y derechos de reproducción de las grandes empresas. Estas últimas están relativamente bien dotadas en apoyo jurídico, ya sea por el recurso a los servicios internos de litigios, ya sea por la contratación de compañías especializadas.
Es cierto que la "inmaterialización" de la información, aportada por Internet y las técnicas numéricas, facilita los ataques variados de la propiedad intelectual. Donde está el peligro, es en el caso de pequeños productores/distribuidores de temas o contenidos "originales" que no tienen los medios para cuidarse de la apropiación de sus productos ni de iniciar medidas jurídicas para el respeto de sus derechos.
Pero todo esto es el lado "oficial", son casos de reproducción o imitación que se pueden probar con documentos "rematerializados". Quizás una de las formas más insidiosa de imitación, sea la de la apropiación sin mención del origen de las ideas, de conceptos, de fórmulas, etc. Es difícil en estos casos de "probar" la imitación, porque no es un mero "copiar y pegar". Sin embargo, es otra dimensión del problema la que está a menudo ocultada en el debate.
¿Soluciones? Se debe inventar un proceso por el cual se pueda inscribir sin gastos una obra (artículo, libro, obra musical, etc.) ante un organismo internacional con poder de sanción. Este método no arreglaría todos los problemas, pero tendría por lo menos la ventaja de determinar un cuadro de base y, quién sabe, quizás, actuaría para disuadir a los saqueadores.