30 Manos-gordas cogió el pergamino, y a la primera ojeada
murmuró:
(p87)
—Estar moro....

—¡Ya lo creo que es árabe! Pero quiero saber qué dice,
y, si no me engañas, te haré un buen regalo ... cuando se
realice el negocio que confio a tu lealtad.

05 A todo esto, Admet-ben-Carime había pasado ya la vista por
todo el pergamino y puéstose muy pálido.

—¿Ves que se trata de un gran tesoro?—medio afirmó,
medio interrogó el maestro de capilla.

—Creer que sí—tartamudeó el mahometano.

10 —¿Cómo creer? ¡Tu misma turbación lo dice!

—Perdona....—replicó Manos-gordas sudando a mares.[[87-1]]
—Haber aquí palabras de árabe moderno, y yo entender. Haber
otras de árabe antiguo o literario, y yo no entender.

—¿Qué dicen las palabras que entiendes?

15 —Decir oro, decir perlas, decir maldición de Alah[[87-2]]....
Pero yo no entender sentido, explicaciones ni señas. Necesitar
ver al derwich de Anghera, que estar sabio, y él traducir
todo. Llevarme yo pergamino hoy, y traer pergamino mañana,
y no engañar ni robar al señor Tudela. ¡Moro jurar!

20 Así diciendo, cruzó las manos, se las llevó a la boca[[87-3]] y las
besó fervorosamente.