Los franceses se rieron de admiración al ver al farmacéutico
ocupado en ajustar cuentas cuando le rodeaban la muerte y la ruina.
(p38)
Celedonio alzó la cabeza y enristró la pluma, esperando cantidades
que anotar.

—¡Vamos a ver, señores! (dijo entonces García de Paredes,
dirigiéndose a sus comensales.)—Se trata de resumir nuestra
05 fiesta en un solo brindis. Empecemos por orden de colocación.

—Vos,[[38-1]] Capitán, decidme: ¿cuántos españoles habréis matado[[38-2]]
desde que pasasteis los Pirineos?[[38-3]]

—¡Bravo! ¡Magnífica idea!—exclamaron los franceses.

—Yo.... (dijo el interrogado, trepándose en la silla y
10 retorciéndose el bigote con petulancia.) Yo ... habré
matado ... personalmente ... con mi espada ... ¡poned
unos diez o doce!

—¡Once a la derecha![[38-4]]—gritó el boticario, dirigiéndose al
mancebo.

15 El mancebo repitió, después de escribir:

Deuda ... once.

—¡Corriente! (prosiguió el anfitrión.)—¿Y vos?...—Con
vos hablo, señor Julio....

—Yo ... seis.