05 —¡Un arriero afrancesado!—dijo el otro.

—¡Charla mucho..., y verás lo que te sucede!

La culata de un fusil cayó sobre mi pecho....

¡Era la primera vez que me pegaba un hombre, fuera de mi
padre!

10 —¡No irritar, no incomodar!—exclamó el polaco, asiéndose
a mis pies; pues había caído de nuevo en tierra.

—¡Descarga la barrilla!—me dijeron los soldados.

—¿Para qué?

—Para montar en el mulo a este judío.[[61-2]]

15 —Eso es otra cosa.... Lo haré con mucho gusto.

Dije, y me puse a descargar.