—Pues mira tú, gitano.... (contestó Parrón muy lentamente.)
Vas a quedarte en mi poder....—¡Si en todo el
mes que entra no me ahorcan, te ahorco[[5-6]] yo a ti, tan cierto
como ahorcaron a mi padre!—Si muero para esa fecha,[[5-7]]
15 quedarás libre.

—¡Muchas gracias! (dije yo en mi interior.) ¡Me perdona
... después de muerto![[5-8]]

Y me arrepentí de haber echado tan corto el plazo.[[5-9]]

20 Quedamos en lo dicho: fuí conducido a la cueva, donde
me encerraron, y Parrón montó en su yegua y tomó el tole[[5-10]]
por aquellos breñales....

—Vamos,[[5-11]] ya comprendo ... (exclamó el Conde del Montijo.)
Parrón ha muerto; tú has quedado libre, y por eso sabes
sus señas....

25 —¡Todo lo contrario, mi General! Parrón vive, y aquí
entra lo más negro de la presente historia.

II

Pasaron ocho días sin que el capitán volviese a verme. Según
pude entender, no había parecido por allí desde la tarde que le
hice la buenaventura; cosa que nada tenía de raro, a lo que me
30 contó[[5-12]] uno de mis guardianes.

—Sepa V. (me dijo) que el Jefe se va al infierno[[5-13]] de vez en (p6)
cuando, y no vuelve hasta que se le antoja.—Ello es[[6-1]] que nosotros
no sabemos nada de lo que hace durante sus largas
ausencias.

A todo esto, a fuerza de ruegos, y como pago de haber dicho
05 serían ahorcados y que llevarían[[6-2]] una vejez muy tranquila, había
yo conseguido que por las tardes me sacasen de la cueva y me
atasen a un árbol, pues en mi encierro me ahogaba de calor.