LUJÁN. ¿Vió usted nunca más extraña mujer?

MIGUEL. Nunca. De todos aquí, el más sorprendido soy yo.

Por la puerta de la derecha vuelve a salir TATA.

TATA. Entre lágrimas. ¡Años hace que no llora como está llorando!…
¡Aaaaah!

DON BASILIO. ¿Qué os dije yo? ¡Siempre pita por donde no se la espera!
¿Es loca o no es loca?

TATA. ¿Qué ha de ser loca,[150] charlatán?

DON BASILIO. ¡Tata!

TATA. ¡El loco, y el zascandil, y el botarate, y el borracho, es usted!
¡Tío Carape!

DON BASILIO. ¡Che, che, che: que tus canas tienen un límite!

TATA. ¡Sí, señor: pero no será el de teñirlas, que es el que han tenido las de usted! ¡Decir que es loca mi señora!