DON BASILIO. ¿Es que has hablado con mi hermana?
LUJÁN. Un poco.
DON BASILIO. Yo escurrí el bulto, ya lo viste. Y qué: ¿crees que es cosa perdida?
LUJÁN. Siguiéndole el humor. ¡Ah, sí: cosa perdida!
DON BASILIO. ¿Ves tú? ¿Ves tú? Y me dicen a mí… Entusiasmándose. Lo que yo deploro… Porque yo… Porque tú… Porque yo podría darte detalles infinitos de las extravagancias de Clarines para ayudar tu labor científica… ¡Pero soy tan frágil de memoria! Se me olvida todo; se me va la cabeza…[102]
LUJÁN. Pues déjala ir.
DON BASILIO. ¿Cómo? Oye: y si yo… A ver qué opinas de esto.
LUJÁN. Tú dirás.
DON BASILIO. Si yo, que estoy observando a mi hermana constantemente, apuntara todo aquello que a ti te pudiera servir… ¿eh? todas sus rarezas… ¿eh? todas sus… ¿eh? ¿Qué opinas?
LUJÁN. Que has tenido una inspiración. Disponiéndose a irse. No dejes de hacerlo.