Don Basilio echa a correr por la puerta del foro, hacia la derecha, y Marcela va a entrar en las habitaciones de doña Clarines, a tiempo que de ellas sale TATA.
TATA. ¿Adónde vas, nena?
MARCELA. A ver a mi tía, Tata.
TATA. Pues no está el horno para bollos.
MARCELA. Tanto mejor.
TATA. ¿Ah, mejor?
MARCELA. Sí. Cuando llegue mi novio, que va a venir ahora, avísenos usted.
TATA. ¿Que va a venir tu novio?
MARCELA. Que va a venir, sí: con el tío Basilio. ¡Ojalá hubiera venido antes! Vase por la puerta de la derecha.
TATA. Santiguándose repetidas veces.