Y el arroyuelo en su correr fugaz.
El día es para el mal y los afanes:
¡Hé aquí la noche plácida y serena! 20
El hombre tras la cuita y la faena
Quiere descanso y oración y paz.
Sonó en la torre la señal: los niños
Conversan con espíritus alados;
Y los ojos al cielo levantados 25
Invocan de rodillas al Señor.
Las manos juntas y los pies desnudos,