A la fresca azucena y al clavel.
Como para dormirse, bajo el ala 5
Esconde su cabeza la avecilla,
Tal la niñez en su oración sencilla
Adormece su mente virginal.
¡Oh dulce devoción, que reza y ríe!
¡De natural piedad primer aviso! 10
¡Fragancia de la flor del paraíso!
¡Preludio del concierto celestial!
. . . . . . . . . .