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¡Quanto se ha de estimar uno que quiera
Siempre morir, por siempre contentaros!
Y que en todo lugar, y con quien quiera,
Nunca sepa jamás sino alabaros!
Y que en vosotras viva y en sí muera, 25
Y su vida y morir esté en amaros;
Y sus placeres mude y sus enojos,
A cada revolver de vuestros ojos!
¡Qué gusto debe ser un caimiento