Y mostróse muy sentida
De cosa tan atrevida,
Porque más no se platique.
Garci-Sánchez respondió:
«¡Quién me otorgase, Señora, 25
Vida y seso en esta hora
Para entrar en campo yo
Con gente tan pecadora!»
«Si algún Dios de amor había,
Dijo luego Cartagena, 30