¿No es dureza olvidar un solo pecho

En veladora pena,

Que sin gozar del bien que al mundo has hecho, 25

De tu vigor se ajena?

Ven, sueño alegre, sueño, ven, dichoso;

Vuelve á mi alma ya, vuelve el reposo.

Sienta yo en tal estrecho tu grandeza,

Baja y esparce líquido el rocío, 30

Huya el alba, que en torno resplandece;

Mira mi ardiente llanto y mi tristeza,