«Y tú, Betis divino, 30

De sangre ajena y tuya amancillado,

¡Darás al mar vecino

Cuánto yelmo quebrado,

Cuánto cuerpo de nobles destrozado!

«El furibundo Marte

Cinco luces las haces desordena,

Igual á cada parte;

La sexta ¡ay! te condena,

Oh cara patria, á bárbara cadena.» 5