Con ella, pues es tuya,

Ó haz que tu presencia no me huya. 15

¿Por qué, mi bien, te escondes?

Vuelve á mí que te llamo y te deseo;

Mas ¡ay! que no respondes,

Y como no te veo,

El día me es escuro y el sol feo. 20

¡Oh luz serena y pura!

¡Oh sol de resplandor que alegra el cielo!

¡Oh fuente de hermosura!