Traídole habían lumbre,
Y el gafo no parecía.
Tornádose había á la cama;
Gran cuidado en sí tenía
De lo que le aconteciera,
Mas un hombre á él venía
Vestido de blancos paños, 5
Desta manera decía.
—«¿Duermes, ó velas, Rodrigo?»
—«No duermo, le respondía;