y llamara á Íñigo Ortiz,

Un excelente varon:

Díjole fuese á Medina 25

A dar fin á tal labor.

Respondiera Íñigo Ortiz:

—«Aqueso no faré yo,

Que quien mata á su señora

Hace aleve á su señor.»—

El rey de aquesto enojado

A su cámara se entró,