Que vuestra hora es llegada,
No puedo alargalla yo.» 15
—«Amigo,» dijo la reina,
«Mi muerte os perdono yo:
Si el rey mi señor lo manda,
Hágaselo que ordenó.
Confesión no se me niegue, 20
Sino pido á Dios perdón.»—
Sus lágrimas y gemidos,
Al macero enterneció,