Paseábase el rey moro

Por la ciudad de Granada

Desde la puerta de Elvira 10

Hasta la de Vivarambla.

«¡Ay de mi Alhama!»

Cartas le fueron venidas

Que Alhama era ganada:

Las cartas echó en el fuego, 15

Y al mensajero matara.

«¡Ay de mi Alhama!»