Que era señora del huerto, 20

Que, quan su amigo viniesse,

D’aquel vino á bever le diesse.

Qui de tal vino oviesse

En la mañana quan comiesse

E d’ello oviesse cada día, 25

Nunca más enfermarýa.

Arriba del mançanar

Otro vaso ví estar,

Pleno era d’un agua fryda