. . . . . . . . . .
. . . . . . . . . .
Oigo tañer las campanas,
Y no me espanto, aunque puedo, 30
Que en lugar de tantas cruces
Haya tantos hombres muertos.
Mirando estoy los sepulcros
Cuyos mármoles eternos
Están diciendo sin lengua,
Que no lo fueron sus dueños.