Ámbares y azahares por el viento.

Yo cuando salgo de mis grutas hondas

Estoy de frescos palios cobijado,

Y entre nácares crespos de redondas

Perlas, mi margen veo estar honrado; 20

El sol no entibia mis cerúleas ondas,

Ni las enturbia el balador ganado;

Ni á las napeas que en mi orilla cantan

Los pintados lagartos las espantan.

SONETO