Suelo yo dar de mi mano,
Si no penachos de toros,
Las cabezas de Cristiano.
«Y si vinieras de guerra
Cual vienes de fiesta y gala, 10
Vieras que en toda la tierra,
Al valor que dentro encierra
Madrid, ninguno se iguala.»
«Así,»—dijo el de Bivar,—
«Respondo,» y la lanza en ristre 15