Que viendo cómo tardó,
Se acercó, oyó el alboroto,
Y al muro se abalanzó.
Y si no vieran salir
Por la puerta á su señor 30
Y Zaida á le despedir,
Iban la fuerza á embestir:
Tal era ya su furor.
El alcaide, recelando
Que en Madrid tenga partido,
Que viendo cómo tardó,
Se acercó, oyó el alboroto,
Y al muro se abalanzó.
Y si no vieran salir
Por la puerta á su señor 30
Y Zaida á le despedir,
Iban la fuerza á embestir:
Tal era ya su furor.
El alcaide, recelando
Que en Madrid tenga partido,