Los silbos le remedas,

El triunfo solemnizas, 15

Y tornas á tus quejas.

Así la noche engañas,

Y el sol, cuando despierta,

Aun goza la armonía

De tu amorosa vela. 20

¡Oh avecilla felice!

¡Oh! ¡qué bien la fineza

De tu pecho encareces