Tan sólo reservada 15

A las noches, se oponga á tu salida;

Ó el relámpago pronto reluciente

Te ciegue y amedrente;

Ó soplando del Norte recio el viento,

No permita un mosquito á tu alimento. 20

«La dueña melindrosa,

Tras el tapiz do tienes tu manida,

Te juzgue, inadvertida,

Por telaraña sucia y asquerosa,