Y toca el polvo con la faz rosada.
¡Otoño, otoño! ¿le miráis que llega
De colina en colina vacilante
Resaltando? ¡ Evohé! salid, oh hermosas, 15
A recibir al monte y á la vega,
Suspendiendo á los hombros el vacante
Hondo mimbre. Corred, y en pampanosas
Guirnaldas coronad mi temulenta
Sien. Dadme yedras, que ardo en violenta 20
Sed báquica. ¡Evohé! cortad; que opimos