La dice: «Baja, baja, mi querida;
No busques precipicios á tu vida:
En el valle frondoso
Pacerás á mi lado con reposo.—
¿Desde cuándo, señor, la real persona
Cuida con tanto amor de la barbona?
Esos halagos tiernos 5
No son por bien, apostaré los cuernos.»
Así le respondió la astuta Cabra;
Y el Léon se fué sin replicar palabra.