Tú te apareja, discreto lector,
Leyendo mis llantos tan amargurados. 15
Mortales singultos, sospiros dobrados,
Dad fin á my vyda, que es pena mayor,
Y quiebren mis ojos, pues vieron quebrados
Los vuestros, ah príncipe, nuestro señor.
¿Qué fué de la vuestra tan linda estatura, 20
Que tanto excedía las otras del mundo,
La frente serena del rrostro jocundo?
¿Qué fué de la vuestra ermosa fegura?