Por sus audaces hijos defendidas.
¡Mísero! ¿donde irás? Tienes delante
Cabe el Betis undoso
Al fuerte Ibero de tu sangre ansioso. 30
Huye infelice, huye: negra noche,
Escudo de malvados,
Cubre en su horror tu vergonzosa fuga:
Mas ¡ay! que en tu camino se interpone
Nuevo escuadrón valiente
Que rendirte ó morir sólo consiente.