«Hola, hidalgos y escuderos

De mi alcurnia y mi blasón,

Mirad como bien nacidos

De mi sangre y casa en pro.

«Esas puertas se defiendan, 25

Que no ha de entrar, vive Dios,

Por ellas quien no estuviese

Más limpio que lo está el sol.

«No profane mi palacio

Un fementido traidor,