Al impaciente y amoroso anhelo,

La mujer y la voz de su dulzura,

Que inspira al alma celestial ternura;

A un tiempo mismo en rápida tormenta,

Mi alma alborotaban de contino,

Cual las olas que azota con violenta

Cólera, impetuoso torbellino:

Soñaba al héroe ya, la plebe atenta 5

En mi voz escuchaba su destino;

Ya al caballero, al trovador soñaba,