Con los ojos extático seguía

La nave audaz que en argentada raya

Volaba al puerto de la patria mía 20

Yo cuando en Occidente el sol desmaya,

Solo y perdido en la arboleda umbría,

Oir pensaba el armonioso acento

De una mujer, al suspirar del viento.

¡Una mujer! En el templado rayo 25

De la mágica luna se colora,

Del sol poniente al lánguido desmayo,