Que eleva á Dios su plegaria

A la llama solitaria

De la fe del corazón. 10

Hay un Dios cuyo nombre guarda el viento

En los pliegues del ronco torbellino;

A cuya voz vacila el firmamento

Y el hondo porvenir rasga el destino.

La cifra de ese nombre vive escrita 15

En el impuro corazón del hombre,

Y él adora en un árabe mezquita