Le oyen los bosques y á su voz responden.
Llega ya... ¿No le veis? ¡Cual desenvuelve 20
Su manto aterrador y majestuoso!
¡Gigante de los aires, te saludo!
En fiera confusión el viento agita
Las orlas de su parda vestidura.
¡Ved, en el horizonte 25
Los brazos rapidísimos enarca,
Y con ellos abarca
Cuanto alcanzo á mirar de monte á monte!