Al mundo vil y miserable olvido, 15

Y alzo la frente de delicias lleno!

¿Dó está el alma cobarde

Que teme tu rugir? Yo en ti me elevo

Al trono del Señor: oigo en las nubes

El eco de su voz; siento á la tierra 20

Escucharte y temblar. Ferviente lloro

Desciende por mis pálidas mejillas,

Y su alta majestad trémulo adoro.

ODA Á NIÁGARA