Eres el son del árbol que se mueve;

Y aunque á adorarte el corazón se atreve,

Tú sólo en la ilusión eres mi amante.

Mi amor, el tierno amor por el que lloro,

Eres tan sólo tú, Señor, Dios mío; 20

Si te busco y te llamo, es desvarío

De lo mucho que sufro y que te adoro.

Yo nunca te veré, porque no tienes

Ser humano, ni forma, ni presencia;

Yo siempre te amaré, porque en esencia 25