—¿Qué haces, di, Tumba sombría,

De lo que tu seno esconde

Y devora cada día?

Yo perfumes doy al suelo

Con el llanto matinal. 10

—¡Y yo un alma mando al cielo,

De cada cuerpo mortal!

Á LA MUERTE DE ESPRONCEDA

. . . . . . . . . .

. . . . . . . . . .