Le embiste el toro de un vuelo,
Cogiéndole entablerado;
Rodó el bonete encarnado
Con las plumas por el suelo.
Dió vuelta hiriendo y matando
Á los de á pie que encontrara,
El circo desocupando,
Y emplazándose, se para,
Con la vista amenazando.
Nadie se atreve á salir: