La plebe grita indignada,

Las damas se quieren ir,

Porque la fiesta empezada

No puede ya proseguir.

Ninguno al riesgo se entrega

Y está en medio el toro fijo,

Cuando un portero que llega

De la puerta de la Vega,

Hincó la rodilla, y dijo:

Sobre un caballo alazano,