El pudor á vivir en las cabañas.

¡Oh infamia! ¡oh siglo! ¡oh corrupción! Matronas

Castellanas, ¿quién pudo vuestro claro

Pundonor eclipsar? ¿Quién de Lucrecias

En Laís os volvió? ¿Ni el proceloso

Océano, ni, lleno de peligros,

El Lilibeo, ni las arduas cumbres

De Pirene pudieron guareceros

Del contagio fatal? Zarpa preñada

De oro la nao gaditana, aporta