Resuena el eco de venganza en torno,

Y del Tajo las márgenes responden:

«¡Venganza!» ¿Dónde están, sagrado río,

Los colosos de oprobio y de vergüenza

Que nuestro bien en su insolencia ahogaban;

Su gloria fué, nuestro esplendor comienza;

Y tú, orgulloso y fiero,

Viendo que aun hay Castilla y castellanos,

Precipitas al mar tus rubias ondas,

¡Oh triunfo! ¡Oh gloria! ¡Oh celestial momento!