Las que mueven sus manos codiciosas?

No en tanto os estiméis: grillos, esposas,

Cadenas son que en vergonzosos lazos

Por siempre amarren tan inertes brazos.

Estremecióse España

Del indigno rumor que cerca oía,

Y al grande impulso de su justa saña

Rompió el volcán que en su interior hervía.

Sus déspotas antiguos

Consternados y pálidos se esconden;