Bárbaro gozo en su ceñuda frente

Resplandeció, como en el seno obscuro

De nube tormentosa en el estío

Relámpago fugaz brilla un momento

Que añade horror con su fulgor sombrío.

Sus guerreros feroces

Con gritos de soberbia el viento llenan;

Gimen los yunques, los martillos suenan,

Arden las forjas. ¡Oh vergüenza! ¿Acaso

Pensáis que espadas son para el combate