Se apodera de mi mano,
Y entre dientes, madre mía,
No sé bien qué me pedía;
Yo entendí que era una rosa,
Pero él dijo que era otra cosa,
Que yo no le quise dar.
¿Sabe usted lo que decía
El taimado que quería?
Con vergüenza lo confieso,
Mas no hay duda que era un beso