Y fue tanto mi sonrojo,
Que irritada de su arrojo,
No sé como no morí.
Mas mi pecho enternecido
De mirarle tan rendido,
Al principio resistiendo,
Él instando, yo cediendo,
Fue por fin tan importuno,
Que en la boca, y sólo uno,
Que me diera permití.
Y fue tanto mi sonrojo,
Que irritada de su arrojo,
No sé como no morí.
Mas mi pecho enternecido
De mirarle tan rendido,
Al principio resistiendo,
Él instando, yo cediendo,
Fue por fin tan importuno,
Que en la boca, y sólo uno,
Que me diera permití.