Á merced de los vándalos te dejan,

Como entre hierros el león, forcejean

Con inútil afán. Vosotros sólo,

Fuerte Daoiz, intrépido Velarde,

Que osando resistir al gran torrente

Dar supisteis en flor la dulce vida

Con firme pecho y con serena frente;

Si de mi libre musa

Jamás el eco adormeció á tiranos,

Ni vil lisonja emponzoñó su aliento,