Allá del alto asiento,

Al que la acción magnánima os eleva,

El himno oid que á vuestro nombre entona,

Mientras la fama alígera le lleva

Del mar de hielo á la abrasada zona.

Mas ¡ay! que en tanto sus funestas alas

Por la opresa metrópoli tendiendo,

La yerma asolación sus plazas cubre,

Y al áspero silbar de ardientes balas,

Y al ronco son de los preñados bronces,