Nuevo fragor y estrépito sucede.

¿Oís cómo, rompiendo

De moradores tímidos las puertas,

Caen estallando de los fuertes gonces?

¡Con qué espantoso estruendo

Los dueños buscan, que medrosos huyen!

Cuanto encuentran destruyen,

Bramando, los atroces forajidos,

Que el robo infame y la matanza ciegan.

¿No veis cuál se despliegan,